¿Café para despertar o café para recordar? Una nueva visión sobre la microbiota, los minerales y la energía real
- 3 may
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Como nutricionista e investigadora, mi labor es desgranar la "letra pequeña" de la ciencia para entender cómo impacta en la realidad clínica de mis pacientes. Recientemente, un estudio de gran impacto publicado en Nature Communications (2026) ha revelado cómo el consumo habitual de café modela nuestra microbiota y el eje intestino-cerebro [1]. Sin embargo, al cruzar estos datos con la evidencia sobre antinutrientes y mi experiencia en consulta, surge una visión mucho más compleja y crítica: a veces, ganar salud consiste, sencillamente, en dejar de restar.

1. El dilema de la memoria: ¿Alerta o aprendizaje?
Existe una diferencia fundamental entre estar "despierto" y "aprender de verdad". El estudio de Boscaini et al. (2026) arroja un dato disruptivo: los no consumidores de café demostraron inicialmente un mejor rendimiento de memoria que los bebedores habituales [1].
Lo más sorprendente ocurrió tras un periodo de abstinencia: solo el grupo que reintrodujo el café descafeinado mejoró significativamente su capacidad de aprendizaje y memoria episódica [1]. Esto sugiere que la cafeína —el alcaloide estimulante— interfiere en la consolidación de la memoria, posiblemente al alterar la arquitectura del sueño y los ritmos circadianos necesarios para "fijar" lo aprendido. De hecho, la sensación de bienestar del cafetero suele ser una reversión de los síntomas de abstinencia (el alivio de dejar de sentirse mal por no tomarlo), más que una mejora neta de sus capacidades.
2. El "ladrón" silencioso: Magnesio y el secuestro mineral
En la práctica clínica, observo que el café no es inocuo para nuestras reservas minerales. El estudio de Nature detectó que los consumidores de café con cafeína presentaban niveles o ingestas menores de magnesio [1]. La cafeína actúa como un diurético que aumenta la excreción urinaria de este mineral esencial para la relajación muscular y el sistema nervioso [3].
A esto debemos sumar su papel como antinutriente. El café es un potente quelante de calcio y hierro. Su contenido en taninos y fitatos puede reducir la absorción de hierro no hemo en una comida entre un 39% y un 90% [4]. Para una persona con tendencia a la anemia o con necesidades incrementadas de calcio, el café después de comer no es un placer, es un obstáculo metabólico [5].
3. Conducta alimentaria y el efecto "desplazamiento"
El café no solo cambia tu química, cambia tus hábitos. Existe una correlación clara entre el consumo de café y peores elecciones alimentarias en el desayuno [6]. Muchas personas utilizan el café para inhibir el hambre, desplazando alimentos densos en nutrientes (proteínas, grasas saludables, fruta) por opciones de baja calidad o, simplemente, por el estímulo del alcaloide. Al alterar el sistema de recompensa y la dopamina, el café nos empuja a buscar energía rápida en lugar de nutrición real, afectando nuestra resiliencia metabólica a largo plazo [7].
4. Microbiota y Barrera Intestinal: Luces y sombras
Es cierto que el café tiene un perfil antiinflamatorio (baja la PCR y sube la IL-10) gracias a sus polifenoles [1]. Sin embargo, provoca cambios drásticos en la microbiota que debemos vigilar. Se observó un aumento de bacterias como la Veillonella parvula, que en exceso se asocia a patologías bucodentales como la periodontitis [8].
Además, se detectó una reducción de GABA en las heces de los bebedores de café [1]. El GABA es nuestro principal neurotransmisor calmante; su alteración se vincula directamente con la mayor impulsividad y reactividad emocional observada en los consumidores de café [1]. En consulta, quienes eliminan el café suelen reportar una ganancia inédita en estabilidad emocional y "energía real".
5. Alternativas y Estrategia de Rendimiento
Si buscamos beneficios antiinflamatorios sin los costes del alcaloide, existen alternativas ricas en compuestos fenólicos como los del té verde, frutos rojos o cacao puro :
Cacao puro: Flavonoides que protegen el sistema vascular.
Té Verde (Matcha): Aporta L-teanina, que equilibra el sistema nervioso.
Infusiones de frutos rojos: Ricas en elagitaninos que sellan la barrera intestinal.

¿Cuándo tomar café? Solo si buscas atención puntual o vigilancia (conducir, tareas mecánicas). Pero si tu objetivo es el aprendizaje, la memoria o la salud mineral, el café descafeinado de calidad o la abstinencia son tus mejores aliados. Los datos son claros: tras solo 4 días sin café, la fatiga disminuye y la vitalidad natural comienza a aflorar [1].
Erika Maestro Francisco
Nutricionista Clínica Especialista en Microbiota e Inmunidad
Investigadora y Docente Universitaria
Bibliografía de referencia:
Boscaini, S., et al. (2026). Habitual coffee intake shapes the gut microbiome and modifies host physiology and cognition. Nature Communications, 17(3439).
James, J. E., & Rogers, P. J. (2005). Effects of caffeine on performance and mood: withdrawal reversal is the most plausible explanation. Psychopharmacology, 182(1), 1-8.
Kynast-Gales, S. A., & Massey, L. K. (1994). Effect of caffeine on circadian excretion of urinary calcium and magnesium. Journal of the American College of Nutrition, 13(5), 467-472.
Morck, T. A., et al. (1983). Inhibition of food iron absorption by coffee. The American Journal of Clinical Nutrition, 37(3), 416-420.
Heaney, R. P. (2002). Effects of caffeine on bone and the calcium economy. Food and Chemical Toxicology, 40(9), 1263-1270.
Zhu, J., et al. (2021). Coffee consumption and dietary quality: A cross-sectional study. Nutrients, 13(9), 3142.
Cornelis, M. C., et al. (2020). The metabolome of coffee consumption: relevance to health. Current Opinion in Food Science, 34, 1-7.
Mashima, I., et al. (2015). Veillonella species as a reservoir of periodontal pathogens in the oral cavity. Molecular Oral Microbiology, 30(1), 1-10.



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